Manifiesto Alanna: Nuestro compromiso de buenas prácticas

Asociación Alanna adquirió en su día un compromiso de “buenas prácticas en inclusión social” al que se adhirieron todos los profesionales que conforman la asociación. Este compromiso se hace extensivo a todos los servicios que realizamos en el campo de lo social.

La exclusión social

La exclusión social es un término utilizado para definir la “nueva pobreza”, que afecta a personas dentro de países considerados ricos y desarrollados.

El término exclusión social pretende ampliar el marco de análisis y pasar de la consideración de la pobreza como condición que debe resolverse por mecanismos redistributivos (por ejemplo, aumentando la renta), a una mejor comprensión de la pobreza como dinámica relacional.

En la pobreza el énfasis se hace en los recursos materiales, mientras que en la exclusión social se hace también hincapié en la múltiple deprivación que resulta de una falta de oportunidades personales, sociales, políticas y económicas.

El proceso de reversión de la situación de exclusión social ha sido definido como inclusión social. Este concepto se difunde en el marco de la Unión Europea desde la Cumbre de Lisboa de 2000.

Existen múltiples definiciones de exclusión social en tanto proceso que restringe o niega la participación de las personas en la sociedad. Por ejemplo, “el proceso a través del cual los individuos están entera o parcialmente excluidos de la participación plena de la sociedad en la que viven” o “la incapacidad para participar de forma efectiva en la vida económica, política y cultural”.

El concepto de participación adquiere una gran relevancia como proceso a través del cual se tiene control sobre las iniciativas, decisiones y recursos que afectan a la vida social, política y económica, evitando así el énfasis en lo individual (pobreza como patología o enfermedad), para poner el acento en lo social.

La exclusión social puede describirse como un proceso complejo, dinámico y multidimensional, que se nutre de desigualdades estructurales, de problemas coyunturales y de vulnerabilidades potenciadas por factores de riesgo como el género, la edad, la condición bio-psico-social, el origen nacional y étnico, el aislamiento geográfico.

La exclusión da la idea de estar “fuera” del sistema de bienestar, de la integración social, personal y familiar, de la participación en los mercados (de trabajo, consumo, vivienda, etc.), del sistema político.

En síntesis, desde un punto de vista amplio, la exclusión social implicaría la insatisfacción de necesidades humanas fundamentales, así como de derechos económicos, sociales, políticos, civiles y culturales.

La inclusión social

Durante muchos años, las instituciones y organizaciones sociales han reconocido la existencia de “colectivos en situación de exclusión social”, compuestos por personas que reúnen algunas características comunes determinantes (discapacitados, drogodependientes, víctimas de discriminación o racismo, desempleados, mujeres en dificultad, mayores…).

De acuerdo con los intereses de estos colectivos, han orientado sus políticas y acciones. Sin embargo, los estudios tienden a mostrar que existen patrones de exclusión social, que son comunes a todos estos grupos sociales.

Por lo tanto, plantean una reorientación de las estrategias de actuación desde una óptica más integral, multidimensional y transversal.

En este enfoque comprensivo se enmarcan las actuales políticas y prácticas de inclusión social. Es decir, que estas políticas y prácticas de lucha contra la exclusión no pueden desarrollarse con los instrumentos y metodologías asistencialistas tradicionales, sino con una serie de características diferentes.

Compromiso de Alanna en “buenas prácticas en inclusión social”

El concepto de buenas prácticas se utiliza en una amplia variedad de contextos para referirse a las formas óptimas de ejecutar un proceso, que pueden servir de modelo para otras organizaciones.

La búsqueda de buenas prácticas se relaciona directamente con los actuales planteamientos sobre los criterios de calidad de la intervención social, que abarcan no sólo la gestión y los procedimientos, sino fundamentalmente la satisfacción de las necesidades de las personas afectadas, la superación de su problemática de exclusión social.

Es bastante frecuente que existan barreras o dificultades para la detección y transferencia de buenas prácticas entre organizaciones. Estos problemas pueden deberse al desconocimiento, a la falta de sistematización del saber, a la desconfianza en la información o simplemente a la consideración de que estas transferencias carecen de utilidad.

Para vencer estos prejuicios u obstáculos, es necesario contar con un vocabulario común y coherente para todos, que permita expresar y compartir los procesos experimentados. Pero, fundamentalmente, las prácticas tienen que poder demostrarse; es necesario que se reúna la información en los “recipientes” adecuados para conseguir su utilización.

De ahí se deriva la preocupación por establecer criterios comunes para la detección y selección de buenas prácticas.

Criterios para la detección y selección de buenas prácticas en la inclusión social

  1. Produce un impacto social positivo, medible y prolongado en el tiempo
  2. Su impacto da lugar a cambios en el marco legislativo
  3. Da lugar a la participación de las propias personas afectadas
  4. Promueve habilidades y capacidades de los participantes
  5. Da lugar a la creación y el fortalecimiento de vínculos comunitarios
  6. Favorece la participación de voluntarios en el proyecto
  7. Se ha tenido en cuenta la perspectiva de género
  8. Reduce los factores de vulnerabilidad derivados de la situación de género
  9. Da lugar al cuestionamiento de enfoques tradicionales de intervención frente a la exclusión social y las salidas posibles
  10. Promueve la Independencia de criterios y orientación del proyecto con respecto a las fuentes de financiación
  11. Estimula la Innovación y optimización en el aprovechamiento de los recursos
  12. Hace primar los objetivos cualitativos sobre los cuantitativos
  13. Plantea un enfoque multidimensional y/o interdisciplinar
  14. Diseña respuestas específicas para necesidades particulares
  15. Aprovecha eficazmente los recursos existentes
  16. Evalúa el impacto de su intervención sobre los beneficiarios a largo plazo
  17. Dispone de mecanismos que aseguran la estabilidad de proyectos en marcha así como su financiación.
  18. La acción, iniciativa o proyecto o algunos de sus elementos, sirven como modelo para otras organizaciones
  19. Promueve la implicación al máximo de agentes (departamentos, áreas, entidades, instituciones, etc.)
  20. Lleva a cabo una gestión clara y transparente de los recursos en general
Acceso Privado